Guadalajara: continúan matándonos

En medio de toda la (desorganizada) situación del Coronavirus en México, una serie de protestas se han llevado a cabo en Guadalajara y otras ciudades mexicanas. El asesinato de Giovanni en Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco y de Oliver López en Tijuana a manos de la policía ha causado conmoción entre la sociedad mexicana. Hace poco más de un mes, el 4 de mayo, arrestaron y golpearon a Giovanni por no usar cubrebocas. Al día siguiente le han entregado el cuerpo sin vida a sus familiares, mismo que tenía rastros de tortura y una bala en la pierna. Las autoridades han intentado sobornar a su familia y finalmente la han amenazado de muerte para que guardaran silencio. Esta semana se han publicado los vídeos y se han difundido rápidamente en redes sociales bajo el movimiento #justiciaparagiovanni. Hoy, llena de tristeza, comparto una pequeña reflexión al respecto.



Cartel invitando a la concentración en Jalisco para exigir justicia por la muerte de Giovanni. Fuente: Instagram.


Esta mañana me he despertado para ver lo que estaba sucediendo en mi ciudad natal. He salido de mi habitación preparada para salir a dar un paseo a la calle y tomar aire fresco. Me sentí asfixiada al pensar en lo que sucede en México. Al prepararme, mi compañera de piso me ha preguntado ¿y tú qué tal? A lo que mis ojos se han llenado de lágrimas al pensar en mi Guadalajara querida; en Jalisco y la sociedad tapatía: tan polarizada entre los que alzan la voz y los que se quedan callados. Tan revolucionaria y tan doble cara y egoísta a la vez. Mi mente comienza a divagar y cuestionarse sobre qué hacer y el porqué del silencio de mucha gente. ¿Será el miedo que genera el alzar la voz en un país como México lo que impide que luchemos por la justicia? Habrá que decirlo como es: México es un país en el que por alzar la voz te matan, amenazan a tu familia, te privan de la libertad, te golpean. Y es un país en el que lo aceptamos y en el que vivimos oprimidos; donde salir a dar una vuelta a tomar aire fresco muchas veces no sucede por el miedo de salir a la calle y que te maten.


Libertad. Que cínico e hipócrita me resulta pensar en esta palabra en el contexto mexicano. No la tenemos ni la tendremos si permanecemos callados. Me angustia lo que pasa. Me genera un conflicto interno al no saber qué hacer desde la lejanía. Confío, como siempre lo he hecho, en que la educación y la cultura acompañado de la protesta seguirán siendo los mejores combatientes en la lucha.


Mis pensamientos están no solo con la familia de Giovanni sino con todos aquellos que padecemos de un gobierno enfermo, ahogado en corrupción y poder. Por todos aquellos que hemos sentido miedo, tristeza y enojo de saber que en nuestro país no hay justicia. Aun en la distancia, me proclamo en la lucha por la libertad y la justicia, en contra de la impunidad. No permitamos que nos callen, al contrario, ahora es el momento de hablar, debatir, educarnos, salir a exigir justicia como sociedad.


Lamentablemente lo sigo diciendo, ¡Me dueles México! Desde lo más profundo de mi corazón. Me comprometo a seguir aprendiendo, seguir escuchando y me encuentro con toda la disposición de debatir y de hablar del tema; de contribuir desde mi trinchera y de cambiar yo misma para no contribuir al México que tanto me duele, sino al México que quiero ver y ser.



Esta historia fue compartida por Marcela García de Guadalajara, México. Actualmente se encuentra terminando la maestría en Estudios Urbanos en Madrid.



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