Madrid: Casi primavera

A pesar de que han pasado casi tres meses desde que inició el estado de alarma en España, Bacha nos comparte una historia en la que recuerda cómo recibió la primavera con una sonrisa, en medio de momentos de incertidumbre y tristezas.



Era un día de abril, habían anunciado que en Madrid prolongarían una vez más la cuarentena, así que aperada con protección casera contra el virus, me aventuré a salir por nuevos abastos tratando de “prepararme” para lo que fuera.


Había una fina llovizna, que no terminaba de caer, y casi flotaba en las calles, haciendo que apenas pudiera distinguir “la fila” de personas que salía del mercado, respetando el metro y medio de “distanciamiento social” que nos indicaba el vigilante, un hombre alto, vestido de negro y enmascarado hasta las pestañas, al que había que hacer un esfuerzo por creerle y obedecerle, deshechando la idea de que fuera parte de un asalto a mano armada de desinfectante.


No hacía más de unos minutos que me había formado “detrás del último” , cuando reparé en una figura que se acercaba con un rápido y descomplicado caminar. Era un chico de unos veintitantos, que detuvo su diligente caminar frente a los resignados compradores. Nos miró con curiosidad, se rascó la cabeza y a boca de jarro nos descargó un … “parece que nos hemos dejado la sonrisa en casa he?”, a lo que un señor bien cubierto le respondió: es que no se nos ve detrás del cubreboca, y una menuda viejecita de ojos vivaces complementó “solo se ven los ojos con estas lágrimas de lluvia”.


Entonces, el chico en un ágil movimiento descargó el maletin que llevaba al hombro, y con la habilidad y el gesto del mejor mago del mundo, sacó de su liviana carga un pequeńo instrumento, parecido a una guitarra, que se aprestó a pulsar mientras tarareaba algo que los mayores comenzaron a seguir y a cantar en alegre coro, apenas opacado por las mascarillas. Él parecía disfrutar mucho de aquel momento, se deslizaba casi bailando hacia el comienzo de la fila y se regresaba invitando con la mirada a cada uno de sus improvisados expectadores.


Así lo hizo por segunda y por tercera vez, hasta que todos seguiamos las canciones con palmadas apagadas de guantes de colores, que danzaban al son de los cantos y del espontáneo jolgorio. Las dos primeras chicas de la fila, no querían entrar por seguir disfrutando de la novedad. “Pues ya está”. “Adivino que estais sonriendo y que la lluvia en vuestro mirar ha cesado”. Hizo una pronunciada reverecia que recibió nuestro fuerte y prolongado aplauso.


Guardó su magia en el maletin y se alejo con una mano en alto tarareando algo más que se fue alejando y se siguió de más aplausos y tarareos nuestros. No volví a verle, pero le recuerdo agradecida. Con él, un grupo de desconocidos sonreimos en cuarentena, lloramos enternecidos y emocionados, y con su paso fugaz en ese día, dimos la bienvenida a la primavera!



Imagen: Balcones en la ciudad de Madrid demostrando apoyo a la ciudadanía y al personal sanitario en Madrid.



Esta historia fue compartida por Bacha, una médica colombiana, cursando un Máster en Madrid. Actualmente se encuentra vinculada a la lucha contra el Covid en España.

¿Cómo estas viviendo tu ciudad bajo el Coronavirus? Comparte tu historia y ayúdanos a transmitir historias, no el virus.


Haz global nuestro movimiento:

transmite historias & síguenos

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram